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  • Ningún hombre se atreve hoy a condenar la fe cristiana, porque la fe cristiana no ha sido probada. No hasta que los hombres se deshagan del pensamiento de que es una pobre máquina, un expediente para salvarlos del sufrimiento y el dolor; no hasta que tengan la gran idea de que es el gran poder de Dios presente en y a través de las vidas de los hombres; no hasta entonces el cristianismo entrará en su verdadera prueba y estará listo para mostrar lo que puede hacer.