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  • En algún puesto del interior sintió que el salvajismo, el más absoluto salvajismo, se había cerrado a su alrededor: toda esa misteriosa vida de lo salvaje que se agita en el bosque, en las selvas, en el corazón de los hombres salvajes. Tampoco hay iniciación a esos misterios. Tiene que vivir en medio de lo incomprensible, lo cual es detestable. Y tiene una fascinación, también, que va a trabajar sobre él. La fascinación de la abominación... ya sabes. Imagina el arrepentimiento creciente, el anhelo de escapar, el asco impotente, la rendición, el odio.

    Joseph Conrad (1999). “Heart of Darkness - Second Edition”, p.71, Broadview Press