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En algún puesto del interior sintió que el salvajismo, el más absoluto salvajismo, se había cerrado a su alrededor: toda esa misteriosa vida de lo salvaje que se agita en el bosque, en las selvas, en el corazón de los hombres salvajes. Tampoco hay iniciación a esos misterios. Tiene que vivir en medio de lo incomprensible, lo cual es detestable. Y tiene una fascinación, también, que va a trabajar sobre él. La fascinación de la abominación... ya sabes. Imagina el arrepentimiento creciente, el anhelo de escapar, el asco impotente, la rendición, el odio.