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Todos formamos parte del ciclo de la vida. Como una semilla nacemos, brotamos, crecemos, maduramos y decaemos, dejando sitio a las generaciones futuras que, como las plántulas, renacen a través de nosotros. En cuanto a la persistencia de la conciencia, en el fondo pensé: "¿Cómo podemos saberlo?". Quizá simplemente volvamos a los elementos, nos convirtamos en tierra, aire, fuego y agua. Eso me pareció bien.