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En tiempos de enfermedad, la enfermedad ES el trabajo de uno. Ocuparse de todas las disciplinas que requieren nuestros problemas de salud ES la otra parte de la pequeña fidelidad diaria a la que estamos llamados, junto a la fidelidad de estar atentos a Dios. Podemos estar bien simplemente por nuestra diligencia en ser quienes somos en ese momento.