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Ser nombrada Embajadora de Buena Voluntad de ONU Mujeres es una verdadera lección de humildad. No todo el mundo tiene la oportunidad de marcar la diferencia y no pienso tomármela a la ligera. Los derechos de las mujeres son algo tan inextricablemente ligado a quién soy, tan profundamente personal y arraigado en mi vida que no puedo imaginar una oportunidad más emocionante. Aún me queda mucho por aprender, pero a medida que vaya progresando espero aportar más de mis conocimientos individuales, mi experiencia y mi concienciación a este cargo.