-
En nuestro estado más elemental, no somos una reacción química, sino una carga energética. Los seres humanos y todos los seres vivos son una coalescencia de energía en un campo de energía conectado a todas las demás cosas del mundo. Este campo de energía pulsante es el motor central de nuestro ser y nuestra conciencia, el alfa y el omega de nuestra existencia.