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  • En nuestro estado más elemental, no somos una reacción química, sino una carga energética. Los seres humanos y todos los seres vivos son una coalescencia de energía en un campo de energía conectado a todas las demás cosas del mundo. Este campo de energía pulsante es el motor central de nuestro ser y nuestra conciencia, el alfa y el omega de nuestra existencia.

    Lynne McTaggart (2012). “The Field Updated Ed: The Quest for the Secret Force of the Universe”, p.23, Harper Collins