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No puedo dedicarme a la arquitectura sin tener en cuenta la minimización del consumo de energía, las tecnologías sencillas y directas, el respeto por el lugar, el clima, el sitio y la cultura. Juntas, estas disciplinas representan para mí una fantástica plataforma de experimentación y expresión. De particular importancia es la confluencia de lo racional y lo poético, que espero dé como resultado obras que resuenen y pertenezcan al lugar donde residen.