-
La salvación se logra por el poder omnipotente del Dios Trino. El Padre escogió a un pueblo, el Hijo murió por él, el Espíritu Santo hace efectiva la muerte de Cristo al llevar a los elegidos a la fe y al arrepentimiento, haciendo así que obedezcan voluntariamente el evangelio. Todo el proceso (elección, redención, regeneración) es obra de Dios y es sólo por gracia. Así pues, Dios, y no el hombre, determina quiénes serán los destinatarios del don de la salvación.