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  • La voluntad de dominación es una bestia voraz. Nunca hay suficientes cuerpos calientes para saciar su hambre monstruosa. Una vez viva, esta bestia crece y crece, alimentándose de toda la vida que la rodea, escarbando la tierra para encontrar nuevas fuentes de alimento. Esta bestia vive en cada hombre que se alimenta de la servidumbre femenina.