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No os dejéis traicionar con un beso. Preguntaos cómo se compagina esta amable acogida de nuestra petición con esos preparativos bélicos que cubren nuestras aguas y oscurecen nuestra tierra. ¿Son necesarias las flotas y los ejércitos para una obra de amor y reconciliación? ¿Nos hemos mostrado tan poco dispuestos a reconciliarnos, que es preciso recurrir a la fuerza para recuperar nuestro amor? No nos engañemos, señor. Estos son los instrumentos de la guerra y la subyugaciónlos últimos argumentos a los que recurren los reyes.