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  • No dependas de la muerte para liberarte de tus imperfecciones. Después de la muerte eres exactamente igual que antes. Nada cambia; sólo abandonas el cuerpo. Si eres un ladrón, un mentiroso o un tramposo antes de morir, no te conviertes en un ángel por el mero hecho de morir. Si eso fuera posible, ¡entonces vayamos todos y saltemos al océano ahora y convirtámonos en ángeles de una vez! Lo que hayas hecho de ti hasta ahora, así serás en el futuro. Y cuando te reencarnes, llevarás contigo esa misma naturaleza. Para cambiar, tienes que esforzarte. Este mundo es el lugar para hacerlo.