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Hay días en que la soledad, para alguien de mi edad, es un vino embriagador que te embriaga de libertad, otros en que es un tónico amargo, y otros en que es un veneno que te hace golpearte la cabeza contra la pared.
Hay días en que la soledad, para alguien de mi edad, es un vino embriagador que te embriaga de libertad, otros en que es un tónico amargo, y otros en que es un veneno que te hace golpearte la cabeza contra la pared.