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Piensa en el enorme ocio de Dios. Él nunca tiene prisa. Nosotros siempre tenemos una prisa frenética. A la luz de la gloria de la visión salimos a hacer cosas, pero la visión no es real en nosotros todavía; y Dios tiene que llevarnos al valle, y hacernos pasar por fuegos e inundaciones para ponernos en forma, hasta que lleguemos al lugar donde Él puede confiar en nosotros.... Deja que Él te ponga en su rueda y te haga girar a su antojo, y tan seguro como que Dios es Dios y tú eres tú, saldrás exactamente de acuerdo con la visión. No te desanimes en el proceso.