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  • Quien quiera ser maestro de los hombres, que empiece por enseñarse a sí mismo antes de enseñar a los demás; y que enseñe con el ejemplo antes de enseñar de palabra. Porque el que se enseña a sí mismo y rectifica sus propios caminos es más digno de respeto y reverencia que el que quiere enseñar a los demás y rectificar sus caminos.