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La gracia te ata con cuerdas mucho más fuertes de lo que pueden atarte las cuerdas del deber o de la obligación. La gracia es gratuita, pero una vez que la tomas, quedas atado para siempre al Dador y atado a captar el espíritu del Dador. Lo semejante produce lo semejante. La gracia te hace gracioso, el Dador te hace dar.