-
En última instancia, sostenía Leibniz, sólo hay dos conceptos absolutamente simples, Dios y la Nada. A partir de ellos se pueden construir todos los demás conceptos, el mundo y todo lo que hay en él, surgidos de algún argumento primordial entre la deidad y la nada en absoluto. Y entonces, por alguna inescrutable perspicacia incandescente, Leibniz llegó a ver que lo crucial en lo que había escrito es la alternancia entre Dios y la Nada. Y para ello bastan los números 0 y 1.