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Dejar que la amistad se extinga por negligencia y silencio no es ciertamente sabio. Es desechar voluntariamente uno de los mayores consuelos de la fatigosa peregrinación.
Dejar que la amistad se extinga por negligencia y silencio no es ciertamente sabio. Es desechar voluntariamente uno de los mayores consuelos de la fatigosa peregrinación.