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  • No importa cuánta mierda tengas que arrastrar para seguir vivo como fotógrafo, no importa cuántos encargos malos, días malos, clientes malos, sujetos mocosos, manipuladores odiosos, directores artísticos enloquecidos, desastres técnicos, fracasos de la mente, el cuerpo y la voluntad, todos los "debería", "podría" y "podría" que confunden nuestros cerebros y se cuelan en nuestros sueños, recuerda siempre dejar espacio para fotografiar lo que amas. Es la única manera de que tu corazón siga latiendo como fotógrafo.