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Al que madruga Dios le ayuda, pero el segundo ratón se queda con el queso.
Al que madruga Dios le ayuda, pero el segundo vive.
La ambición es una pobre excusa para no tener suficiente sentido común para ser perezoso.
Al que madruga Dios le ayuda, pero el segundo ratón se queda con el queso.
Al que madruga Dios le ayuda, pero el segundo vive.
La ambición es una pobre excusa para no tener suficiente sentido común para ser perezoso.