-
Siempre he creído que el primer deber de un escritor era ascender, hacer vuelos, llevando a otros consigo si se puede. Para ello hace falta valor, incluso cierta arrogancia.
Siempre he creído que el primer deber de un escritor era ascender, hacer vuelos, llevando a otros consigo si se puede. Para ello hace falta valor, incluso cierta arrogancia.