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  • Tienes que vender tu corazón, tus reacciones más fuertes, no las pequeñas cosas sin importancia que sólo te conmueven ligeramente, las pequeñas experiencias que podrías contar en una cena. Esto es especialmente cierto cuando empiezas a escribir, cuando aún no has desarrollado los trucos para interesar a la gente sobre el papel, cuando no tienes nada de la técnica que lleva tiempo aprender. Cuando, en definitiva, sólo tienes tus emociones para vender.

    F. Scott Fitzgerald (2010). “A Life in Letters”, p.611, Simon and Schuster