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Los males que necesariamente rodean la vida del hombre son suficientemente numerosos. ¿Por qué habríamos de aumentarlos afligiéndonos y destruyéndonos voluntariamente unos a otros? La paz, hermanos, es mejor que la guerra. En una guerra larga y sangrienta perdemos muchos amigos y no ganamos nada. Vivamos, pues, juntos en paz y amistad, haciéndonos todo el bien que podamos.