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Me di cuenta de que el pensamiento oriental tenía algo más de compasión por todos los seres vivos. El hombre era una forma de vida que en otra reencarnación podría ser un tábano, un ave del paraíso o un ciervo. Así que un hombre de esa fe, al mirar a los animales, podría estar mirando a viejos amigos o antepasados. En Oriente, lo salvaje no tiene connotaciones malignas; se considera una expresión de la unidad y la armonía del universo.