-
La vida no te acomoda, te destroza. Está destinada a ello, y no podría hacerlo mejor. Toda semilla destruye su recipiente, de lo contrario no habría fructificación.
La vida no te acomoda, te destroza. Está destinada a ello, y no podría hacerlo mejor. Toda semilla destruye su recipiente, de lo contrario no habría fructificación.