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Soy plenamente consciente de que la política es un negocio áspero y turbulento, pero la política no debería reducirse a lanzar granadas de mano partidistas. La política no es la guerra. El terrorismo sí lo es.
Soy plenamente consciente de que la política es un negocio áspero y turbulento, pero la política no debería reducirse a lanzar granadas de mano partidistas. La política no es la guerra. El terrorismo sí lo es.