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Hazte estas dos preguntas: ¿Recuerdo en todo momento que estoy muriendo, y que todos y todo lo demás lo están, y trato así a todos los seres en todo momento con compasión? ¿Mi comprensión de la muerte y la impermanencia se ha vuelto tan aguda y urgente que dedico cada segundo a la búsqueda de la iluminación? Si puedes responder "sí" a ambas preguntas, es que realmente comprendes la impermanencia.