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  • No se conoce ninguna sociedad en la que no se encuentre una criminalidad más o menos desarrollada bajo diferentes formas. No existe pueblo alguno cuya moralidad no sea diariamente infringida. Debemos, pues, calificar el crimen de necesario y declarar que no puede ser inexistente, que las condiciones fundamentales de la organización social, tal como se entienden, lo implican lógicamente.

    John A. Spaulding, George Simpson, Emile Durkheim (2010). “Suicide”, p.362, Simon and Schuster