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Lo más difícil del mundo es asumir el talante de un guerrero. De nada sirve estar triste y quejarse y sentirse justificado por ello, creyendo que siempre alguien nos está haciendo algo. Nadie hace nada a nadie, y mucho menos a un guerrero.
Lo más difícil del mundo es asumir el talante de un guerrero. De nada sirve estar triste y quejarse y sentirse justificado por ello, creyendo que siempre alguien nos está haciendo algo. Nadie hace nada a nadie, y mucho menos a un guerrero.