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Hacerse vegetariano no es un mero gesto simbólico. Tampoco es un intento de aislarse de las feas realidades del mundo, de mantenerse puro y sin responsabilidad por la crueldad y la carnicería que nos rodea. Hacerse vegetariano es un paso muy práctico y efectivo que uno puede dar para acabar tanto con la matanza de animales no humanos como con el sufrimiento que se les inflige.