Autores:
  • No debemos desanimarnos ni deprimirnos por nuestros defectos. Nadie está libre de debilidades. Como parte del plan divino, se nos pone a prueba para ver si dominamos la debilidad o dejamos que la debilidad nos domine. Un diagnóstico adecuado es esencial para un tratamiento adecuado. El Señor nos dio esta notable seguridad: "Porque has visto tu debilidad serás fortalecido" (Éter 12:37). Pero desear fortaleza no nos hará fuertes. Se necesita fe y trabajo para apuntalar una cuerda debilitada de integridad.