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Todo el sistema está sometido a una enorme presión. Aunque el ritmo creciente del cambio es esencial para desarrollar nuevas soluciones, también está llevando a la sociedad a sus límites. En las estructuras globales, todo llega a un punto crítico en forma de crisis repentinas. Esto lleva a situaciones de inflexión en las que lo aparentemente imposible se convierte en posible.