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Para ser una estrella y seguir siéndolo, creo que tienes que tener un cierto aire de arrogancia, una chulería, un pavoneo en el campo que diga: "Puedo hacerlo y no puedes pararme". Sé que yo juego al béisbol con ese aire de arrogancia, pero creo que le falta a muchos chicos que podrían tener el potencial para ser estrellas.