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El metal más duro cede ante el calor suficiente. Así también el corazón más duro debe derretirse ante la suficiencia del calor de la no violencia. Y no hay límite a la capacidad de la no violencia para generar calor.
El metal más duro cede ante el calor suficiente. Así también el corazón más duro debe derretirse ante la suficiencia del calor de la no violencia. Y no hay límite a la capacidad de la no violencia para generar calor.