-
La paciencia de Dios es infinita. Los hombres, como pequeñas calderas, hierven rápidamente de ira al menor agravio. No así Dios. Si Dios fuera tan iracundo, el mundo habría sido un montón de ruinas hace mucho tiempo.
La paciencia de Dios es infinita. Los hombres, como pequeñas calderas, hierven rápidamente de ira al menor agravio. No así Dios. Si Dios fuera tan iracundo, el mundo habría sido un montón de ruinas hace mucho tiempo.