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  • Espero que nuestras nietas y nietos crezcan sabiendo que no son ni han sido nunca observadores ajenos al sacerdocio. Las bendiciones del sacerdocio, que 'están disponibles para hombres y mujeres por igual', se entretejen en sus vidas, las atraviesan y las rodean. Cada uno de ellos es bendecido por las ordenanzas sagradas, y cada uno de ellos puede disfrutar de las bendiciones de los dones espirituales en virtud del sacerdocio.