-
En nuestro apetito por el chisme, tendemos a engullir todo lo que tenemos delante, sólo para descubrir, demasiado tarde, que son nuestros ideales los que hemos consumido, y que no hemos sido engrandecidos por los festines, sino sólo disminuidos.
En nuestro apetito por el chisme, tendemos a engullir todo lo que tenemos delante, sólo para descubrir, demasiado tarde, que son nuestros ideales los que hemos consumido, y que no hemos sido engrandecidos por los festines, sino sólo disminuidos.