-
Por último, es mi oración más ferviente a ese Ser Todopoderoso ante quien estoy ahora, y que nos ha mantenido en sus manos desde la infancia de nuestra República hasta el día de hoy, que Él anule todas mis intenciones y acciones e inspire los corazones de mis conciudadanos para que podamos ser preservados de peligros de todo tipo y continuar para siempre como un pueblo unido y feliz.