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Si la mente, que gobierna el cuerpo, se olvida de sí misma hasta el punto de pisotear a su esclavo, éste nunca será lo bastante generoso como para perdonar la injuria, sino que se levantará y golpeará al opresor.
Si la mente, que gobierna el cuerpo, se olvida de sí misma hasta el punto de pisotear a su esclavo, éste nunca será lo bastante generoso como para perdonar la injuria, sino que se levantará y golpeará al opresor.