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El principiante prudente y sin un centavo en el mundo, trabaja por un salario un tiempo, ahorra un excedente con el cual compra herramientas o tierra para sí mismo; luego trabaja por su propia cuenta otro tiempo, y al final contrata a otro principiante para que le ayude. Esto, dicen sus defensores, es el trabajo libre, el sistema justo, generoso y próspero que abre el camino a todos, da esperanza a todos, energía, progreso y mejora de la condición de todos.