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En cuanto a la Ciencia, nunca ha buscado aliarse al poder civil. Nunca ha tratado de infligir odio o ruina social a ningún ser humano. Nunca ha sometido a nadie a tormento mental, tortura física, y mucho menos a la muerte, con el propósito de defender o promover sus ideas. Se presenta sin mancha alguna de crueldades y crímenes. Pero en el Vaticano -sólo tenemos que recordar la Inquisición- las manos que ahora se alzan apelando al Más Misericordioso están manchadas de sangre. ¡Han sido empapadas en sangre!