-
Los futuros habitantes de los estados del Atlántico y del Mississippi serán nuestros hijos. Creemos ver su felicidad en su unión, y la deseamos. Los acontecimientos pueden demostrar lo contrario; y si ellos ven su interés en separarse, ¿por qué deberíamos tomar partido? Dios bendiga a ambos y los mantenga unidos si es para su bien, pero sepárelos si es mejor.