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El gobierno es necesario, pero los únicos derechos que podemos delegar en el gobierno son los que poseemos. Por ejemplo, todos tenemos el derecho natural a defendernos de los depredadores. Puesto que poseemos ese derecho, podemos delegar autoridad al gobierno para que nos defienda. En cambio, no tenemos un derecho natural a tomar la propiedad de una persona para dársela a otra; por tanto, no podemos delegar legítimamente esa autoridad en el gobierno.