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Contemplemos a nuestros antepasados y a la posteridad, y resolvamos mantener los derechos que nos legaron los primeros, por el bien de la segunda. La necesidad de los tiempos, más que nunca, exige nuestra mayor circunspección, deliberación, fortaleza y perseverancia. Recordemos que "si sufrimos dócilmente un ataque anárquico contra nuestra libertad, lo alentamos e involucramos a otros en nuestra perdición", es una consideración muy seria que millones aún no nacidos puedan ser los miserables partícipes del evento.