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Los que persiguen grandes retos son impacientes. Están cabreados. Están hartos y cansados, pero de una manera apasionada. Les mueve un fuego en el estómago para marcar la diferencia.
Los que persiguen grandes retos son impacientes. Están cabreados. Están hartos y cansados, pero de una manera apasionada. Les mueve un fuego en el estómago para marcar la diferencia.