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  • Según los grandes maestros, no hay pecado ni virtud. Sólo hay una cosa: la conciencia. Si eres consciente, puedes hacer lo que quieras y no es pecado. Si no eres consciente, puedes hacer los llamados actos virtuosos, pero no hay virtud en ellos. La virtud no puede florecer de la inconsciencia. Sólo florece cuando estás lleno de luz, lleno de amor, lleno de conciencia.