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Zeus, el más glorioso y el más grande, Nube de Trueno, ¡tronado en los cielos! No permitas que se ponga el sol y lleguen las tinieblas hasta que arroje de cabeza la ciudadela de Príamo en llamas, y queme sus puertas con fuego abrasador, y haga jirones la camisa sobre el pecho de Hectors. ¡Que muchos de sus hombres caigan a su alrededor tendidos en el polvo y muerdan la tierra!