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Pocos de nosotros realizaremos los espectaculares actos de heroísmo que se extienden por las páginas de nuestros periódicos en grandes titulares negros. Pero todos podemos ser heroicos en las pequeñas cosas de la vida cotidiana. Podemos hacer cosas que ayuden, decir palabras amables, afrontar las dificultades con valentía y el corazón en alto, defender lo correcto cuando el coste es alto, mantener nuestra palabra aunque signifique sacrificio, ser un dador en lugar de un destructor. A menudo, este heroísmo silencioso y humilde es el mayor de todos.