Autores:
  • Debemos meditar antes, durante y después de todo lo que hacemos. El profeta dice: "Rezaré, y entonces entenderé". Así podemos superar fácilmente las innumerables dificultades a las que tenemos que enfrentarnos día tras día, que, al fin y al cabo, forman parte de nuestro trabajo. En la meditación encontramos la fuerza para hacer nacer a Cristo en nosotros y en los demás.