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El mero hecho de que los padres de un niño sean pobres o carezcan de educación no es motivo para privarle de sus derechos humanos básicos a la atención sanitaria, la educación y una nutrición adecuada.
El mero hecho de que los padres de un niño sean pobres o carezcan de educación no es motivo para privarle de sus derechos humanos básicos a la atención sanitaria, la educación y una nutrición adecuada.