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Las mujeres queremos ser libres de elegir entre la misma gama de opciones que los hombres dan por sentadas. En nuestra búsqueda de la igualdad salarial, de acceso a la educación y de oportunidades, hemos hecho grandes progresos. Pero hasta que las mujeres no puedan moverse y pensar libremente en sus casas, en las calles, en el lugar de trabajo, sin miedo a la violencia, no podrá haber verdadera libertad.